jueves, 30 de octubre de 2014

Persiguiendo el viento.

Estaba cansada
de esperar que el viento
me susurrara su nombre.

Estaba cansada
del olor a flores muertas
de floristería barata.

Estaba cansada
de aprender pasivamente
sin participar en nada.

De ver, aprender, y callar.
De guardarlo para luego.
De esperar el momento.

Guitarra a un hombro,
macuto al otro,
lleno de libros y sueños.

Camino recto
guiada por los susurros del sol
y el olor de los encuentros.

Autodidacta en la vida,
los maestros son los días,
las lecciones los tropiezos.

Nada más hacía falta,
que ganas, tiempo
y zapatos buenos.

Era la hora, el momento
de aprender activamente,
de perseguir al viento.


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