miércoles, 22 de octubre de 2014

Génesis 1,1.

Yo era soledad y caos,
penumbras en un abismo
Entonces llegaste tú, susurrando:
<<Hágase la luz>>,
separándome de las tinieblas.
Vi que estaba bien.
Día primero.

Yo era todo lágrimas,
sin diferencias, solo agua.
<< Que las unas separen de las otras>>
Y así me enseñaste
que de risa, de emoción,
y de felicidad también se llora.
Día segundo.

Eras ya mi mañana y tarde.
Quitaste las aguas, apartaste
mis males, y viste
lo que hay debajo, lo seco.
Sacaste de mis semillas
toda la vida, y estaba bien.
Día tercero.

Una noche estando perdidos
te recuerdo diciendo:
<<Haya lumbreras en el firmamento>>
Y fuiste mi Sol, y yo tu Luna,
Yo marcaba tus días,
y tú alumbrabas mi Tierra.
Día cuarto.

A veces me llenabas
de aves revoloteando la mente.
Y otras yo sacaba
 tus monstruos marinos.
Éramos bestias salvajes,
y ya no estuvo tan bien
el día quinto.

Pero luego llegaba el día sexto,
Sometíamos los monstruos,
dominábamos las aves.
Éramos imagen y semejanza.
Nos dábamos amor
y luego descansábamos
el día séptimo...

... y eso sí que estaba bien.








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