lunes, 13 de octubre de 2014

Tormentas de verano

Un rayo cortó el cielo y lo hizo rugir, mientras su brillo transformaba la noche en día por un instante.  Entre la tenue luz  naranja de la lámpara de pie, Martín, de apenas tres años de edad, intentaba explicarle a su prima mayor por qué sonaban los truenos. Los dos, sentados en sendas sillas frente a la ventana, charlaban sin apartar la vista de la tormenta. En cambio, su abuelo prefería fijar su antención en el partido de fútbol que parpadeaba en la televisión debido a la falta de señal. Desde la cocina llegaba el sonido amortiguado de las voces del resto de la familia, que discutía sobre los planes de las vacaciones de verano. Sonia, tumbada en uno de los sofás de la sala, disfrutaba la familiar estampa, mientras su mente estaba muy lejos de alli.

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