Lloro, a gritos y en silencio,
ahogada por sollozos rotos,
rotos como el vaso que me corta
los pies, tiñéndolos de rojo.
Por mi cuello, rubíes de sangre
y sal, despacio se resbalan.
Mi propio charco me hace caer.
Siento que mi alma se desgarra.
Sola, desnuda y en silencio,
perdida entre brillos de cristales.
Me creía como ellos, rota,
y entonces llegó el héroe...
...nadie
...nadie
Gracias a Rocío Lemoneli por escribir una entrada fantástica en su blog que pude convertir en este intento de poesía.
Podéis leedla aquí —-> http://lalibertedelemoneli.blogspot.com.es/
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