Exploradora de ti.
Perdí el vértigo en el precipicio de tu clavícula
y así me atreví a asomarme al abismo de tus ojos
que me mostraron tu alma tan profunda
y tan desconocida que llamaba a explorarla .
Y entré en esa cueva sin casco ni linterna
y choqué con las paredes de tu orgullo
y me bañé en el agua de tus lágrimas
y encontré la flor secreta de tus besos
más suave que el roce de tus sábanas.
Y cuando quise salir ya no podía,
quedé prendida en tu piel de telaraña.
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